Dibujar no es una actividad que necesariamente le interesa al artista, incluso el artista llega a menospreciar esta actividad. He escuchado a colegas decir que no es necesario aprender a dibujar para crear; personalmente, quiero entender que se refieren al proceso de aprender técnica de dibujo. Por supuesto no es necesario dibujar como Miguel Ángel o Leonardo, y no precisamente porque sea complicado llegar ahí; aprender a dibujar de manera académica (refiriéndome a la tradición de escuelas académicas de dibujo) esto es fácil, como dice Abraham Cruzvillegas en su libro Autoconstrucción a propósito del dibujo, ---”...dibujar con parsimonia -y muchas rayitas- un paisaje o un retrato hermosamente <<realista>>es fácil. <<Expresarse>> también es fácil, comunicar ni se diga. Para ser un virtuoso hay que practicar, perfeccionar la técnica, conocer un lenguaje al mil por ciento, hay que amaestrar una herramienta como si fuera un tigre siberiano. Pero esto también es fácil; cualquier persona medianamente paciente y disciplinada lo puede hacer, hacer dibujos bellos sublimes conmovedores es fácil”---... otra cosa es dibujar dice Aceves Navarro. Comprender esa sutil diferencia es más difícil, tal vez, que el acto mismo de dibujar(siguiendo las palabras de Abraham cruzvillegas). Ahí es donde radica la importancia del dibujo en las actividades creativas, dibujar es una actividad mental, es una sinapsis, es un acto riguroso de reflexión un modo privilegiado del conocimiento es un acto de creación, es poiesis. Me atrevo a decir que es el ejercicio y actividad primordial para comprender el mundo antes que aprender cualquier otro lenguaje. Esa forma en la que comprendemos el mundo a través del dibujo es de suma importancia para el desarrollo de las ideas.
Por otra parte, dibujar no es sólo una forma de representación: escribir es una forma de dibujar, cualquiera puede hacer una letra a, ya sea una persona ordinaria o puede estar hecha por el mejor calígrafo o diseñador tipográfico.
Hasta este momento, entonces, cualquiera puede hacer dibujos, y, es verdad, cualquiera puede adquirir esa habilidad, pues es sólo eso: una habilidad y nada más, tal como lo es manejar un automóvil o andar en una bicicleta, sólo se aprenden practicando. De este modo, el dibujo se adquiere practicando, y, como ya lo mencioné, dice Cruzvillegas “cualquier persona medianamente paciente y disciplinada lo puede hacer”.
Todo esto lo menciono en el sentido del ejercicio de hacer dibujos para representar parecidos, dicho así parece cosa fácil aunque en la práctica pueda no serlo, es por esto que al tratar de aprender se confunde con una habilidad manual o visual, que, tampoco es: éstas sólo son herramientas. La realidad es que debemos adiestrar y domar nuestro cerebro, nuestras manos y nuestros ojos son sólo herramientas; lo complicado es programar nuestro cerebro para que no nos engañe al momento de ver, que aprenda a controlar el peso y el ritmo de la mano para proporcionar.
El cerebro siempre busca optimizar energía y ver implica un gasto calórico. El cerebro utiliza una serie de recursos para que ver no sea desgastante y siempre suprime elementos. Al realizar el ejercicio de dibujo, nuestro cerebro usa el lenguaje para sintetizar aquello que vemos, esa es la razón por la cual lo que dibujamos siempre sea precario de información al inicio, si a una persona sin entrenamiento alguno en el ámbito del dibujo se le dice que dibuje un ojo, lo hará extremadamente sintetizado. La razón es que la indicación del cerebro es ojo, y, al momento de decirlo se crea una imagen simbólica del lenguaje. Si yo digo ojo, todos entendemos de qué hablo, pero eso no significa que el ojo que cada uno tenga en mente sea el mismo o la representación de él, si ahora les pido a todos que dibujen un ojo, todos harán uno distinto y sintetizado.
Para matar un mito, si ahora mismo me pidieran dibujar un borrego, yo, que me considero un dibujante profesional, no podría hacerlo de memoria porque nunca me he dedicado a observar detenidamente a un borrego. Sé lo que es y lo que representa en el lenguaje, lo entiendo, así que por eso podría hacer una representación simple de él pero no completa; no obstante, con una foto de uno o uno presente, podría hacer una buena representación del mismo. Esto lo digo porque tengo el entrenamiento para hacerlo y es un conjunto de reglas que construyen el lenguaje del dibujo por sí mismo. Es un lenguaje, con sus reglas, ortografía, sintaxis y gramática propias. Es un lenguaje universal porque todos lo podemos entender y a la vez complejo, con el cual se comunican ideas.
Entonces, para poder hacer dibujos, debemos aprender a observar y a adiestrar nuestros ojos y manos, todo esto para poder hacer bellas representaciones; sin embargo, eso es sólo el principio, la parte fácil de este ejercicio. La parte compleja es pensar en dibujo y construir ideas con dibujo. Es difícil para mí expresarlo con palabras, pero el Maestro Aceves Navarro lo dice así: hacer dibujos es fácil, sólo se deben seguir las reglas para obtener un resultado específico. Otra cosa es dibujar, dibujar va más allá de representar parecidos, dibujar es una forma del pensamiento.
Dibujar de la forma en la que el Maestro Aceves entiende tiene que ver con la entraña, con la emoción, con el acto más puro de la creación, cargado de toda esta maraña del lenguaje dibujístico; lo más parecido a eso es hacer un ensayo de literatura: agarrar un lápiz y construir una idea que deviene del pensamiento complejo y que en el camino se construye, cada línea es una palabra y a veces una palabra que nadie había oído antes. Dice Abraham Cruz Villegas << la sinceridad translúcida (en dibujo) ocasionalmente genera desconfianza o terror, y hasta puede ser vista como algo vulgar, grosero o monstruoso, pues generalmente no es complaciente no pretende agradar. Pero si agrada no le hace, en nada le afecta.>> , por esta razón el dibujo es una actividad privilegiada de pensamiento, en este sentido, es una actividad incomprendida. No hay en el arte actividad más directa y más pura del pensamiento que el dibujo (en el sentido de la idea fugaz desde lo más profundo del artista).
Este camino es una senda dolorosa en la que quien decide tomarla tendrá que construir un lenguaje propio con el abanico de herramientas que el dibujo proporciona, y en este sentido se vuelve un autolenguaje.
Volvamos al principio, al momento en el que un niño toma cualquier cosa que ensucie y arruina la pared de su casa, ¿qué deseaba hacer ese niño? ¿Por qué destruir? ¿Destruye? ¿Qué trata de decir? ¿Por qué deja de comunicar de ese modo? ¿Serán tal vez las 10 nalgadas que le propinó su madre por haber arruinado la pared? No todos tuvimos la suerte de que nos aplaudieran rayar las paredes hasta terminar rayando en papeles o seguir rayando paredes, en algunos casos.
No olvidemos que el dibujo es un lenguaje y que, para poder hablarlo, hay que practicar sin importar la actividad final para ese dibujo. Sea un boceto para pintura o para una tipografía, pensemos y demos el crédito que merece a esa forma primaria del pensamiento que olvidamos en los primeros años de vida y que, cuando queremos retomarla, ya ha pasado mucho tiempo para recordar la razón por la cual se llevaba a cabo, por la cual rayábamos la pared de mamá.
Para concluir, el dibujo es un autolenguaje en construcción, es, para muchos, lo que le da sentido al tiempo. Encontrarse a través del dibujo es como caminar a ciegas, confiando en que algún día llegarás a algún sitio que desconoces. Es un lenguaje que solo el que busca comprende y en el que cada buscador encuentra uno distinto.
Hacer dibujos no es lo mismo que dibujar; hacer dibujos es seguir reglas que te llevan a un resultado, dice Aceves Navarro: otra cosa es dibujar.
Dibujar es un acto de libertad, es pensar y sentir, emocionarse y emocionar, dibujar es sinapsis, consecuencia de, camino a.
Dibujante es sinónimo de faquir. Al dibujante nadie le cree, vive siempre a la sombra del pintor, del escultor, del artista; dibujar es un acto tan primario que queda varado en el limbo entre los mortales comunes y el artista inmaculado. Al ser la palabra temida del adulto promedio, dibujar siempre vivirá en las sombras de manera solitaria, en busca de un lenguaje que lo adopte. Sí, porque dibujar es un ente viviente o un alma en pena en busca de un cuerpo débil que poseer y hacerlo sufrir.
Quiero compartirles, para finalizar, que el dibujo es para mí mi lenguaje natural, mi forma de entender el mundo y comunicarme con él. Cada línea es una palabra, una reflexión, es un lenguaje que he tenido que entender a lo largo de varios años.
Pienso y reflexiono cada dibujo como un lenguaje articulado que habla y hace reflexionar, no es solamente una imagen funcional o decorativa, es producto de una construcción intelectual; una profunda reflexión sobre lo que soy y lo que me hacer ser.
Pablo Querea 2018

